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El caso real.
El Caso de EVA. |
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UN CASO REAL
El caso de Eva: Cuando el cocinero-jefe de la cantina de una prisión
grande se retiró, fue necesario sustituirlo.
Tanto el dueño
del servicio como el departamento de personal eran de la misma
opinión: que debía aprovecharse la oportunidad para introducir
algunos cambios.
La cantina
necesitaba economizar, a la vez que ofrecer una dieta más sana.
Se encontró la
candidata con la formación apropiada. Fue contratada y asignada a la
cocina donde trabajaban seis
cocineras, capaces de preparar pringosas salsas de toma pan y moja,
pero que no tenían la menor idea de los pretendidos cambios.
El inevitable conflicto pronto estalló.
¿Cómo iba la
nueva encargada de cocina a procurar los cambios deseados sin el
soporte de su empleador?.
Nadie había
informado a las cocineras de la nueva planificación. Los nuevos
métodos de cocinar les eran
totalmente ajenos.
Al empleador no
se le había pasado por la cabeza la necesidad de impartir el entrenamiento oportuno.
Las cocineras
pensaron que todas estas nuevas ideas eran iniciativa personal de
Eva, su nueva supervisora.
Esto provocó que
se volvieran contra ella.
Comenzaron a
chismorrear y neutralizar sus instrucciones. Incluso el hecho de que
Eva tuviera un hijo
discapacitado se usó en su contra, como si su propio carácter fuera
la causa.
Había continuas
discusiones acaloradas. Las cocineras no atendían las instrucciones
de Eva y hacían caso omiso a cualquier asignación de tareas,
haciendo habitualmente
las cosas más provocadoras de diferencias de opinión.
Mantenían que Eva
se sobrepasaba en sus cometidos, lo que no era realmente cierto.
En varias ocasiones, Eva trató de obtener de los responsables de la
cárcel, la descripción de sus responsabilidades. Sus solicitudes
fueron rechazadas.
Las continuas
peticiones de Eva fueron interpretadas como insubordinación.
A estas alturas
del conflicto, conviene recordar que tales descripciones del puesto
son realmente uno de las formas por las que los directivos pueden
plasmar su
liderazgo a todos los efectos; tanto centralizando la definición de
la jerarquía organizacional, como horizontalmente definiendo
diferentes áreas de competencia; se trata de un mecanismo
indispensable de
control, por el cual las diferentes áreas de responsabilidad pueden
ser definidas.
En el caso de
Eva, lo único que ocurrió fue que la alta dirección se sintió
atacada por las continuas solicitudes de Eva, y se autoprotegieron.
Ello legitimó el
acoso de las cocineras sobre Eva, al interpretar ellas la situación
como si la alta dirección estuviera “de su parte”.
El acoso
prosiguió, degenerando en un proceso de psicoterror, por el cual Eva
finalmente perdió totalmente
su autoridad.
Las discusiones
hirientes se instalaron en la cotidianeidad.
Uno de los
directivos, quien accidentalmente las escuchó, reclamó
disciplinariamente a Eva para que se
presentase a dar explicaciones. Ella remarcó, nada más entrar en la
sala de reunión, que se sentía frente a una especie de tribunal. No
se le dió ninguna oportunidad de explicar la situación; al
contrario, fue duramente criticada.
La dirección le
ordenó (¡!) tomar una baja por enfermedad, que el propio médico de
la prisión refrendó (¡!). Después de permanecer de baja por más de
dos años(¡!), Eva finalmente perdió su trabajo. Nunca volvió a
encontrar otro trabajo.
Se aportará un análisis de este caso siguiendo una presentación más
formal del fenómeno de psicoterror.
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