Más de un millón y medio de
personas en España son víctimas del mobbing, una situación de
acoso psicológico que se vive en el medio laboral y que puede
producir graves trastornos en el empleado.
La vuelta al trabajo tras las vacaciones de
verano supone un gran esfuerzo para la mayoría de los
trabajadores. Sin embargo, esto puede resultar más costoso si se
es víctima del mobbing, más conocido como el acoso moral en el
trabajo.
Según el estudio Violencia en el entorno
laboral, realizado por la Universidad de Alcalá de Henares, en
Madrid, y dirigido por Iñaki Piñuel, especialista en el tema y
autor de la obra Mobbing: Cómo sobrevivir al acoso psicológico
en el trabajo, más de un millón y medio de españoles padecen
hostigamiento laboral.
En la citada obra, Piñuel define el mobbing
como "el continuo y deliberado maltrato verbal y modal que
recibe un trabajador por parte de otro u otros, que se comportan
con él cruelmente con vistas a lograr su aniquilación o
destrucción psicológica y a obtener su salida de la organización
a través de diferentes procedimientos".
Según Piñuel, "hoy por hoy, el mobbing es el
mayor riesgo laboral que corre un trabajador en España, por
encima de otros problemas como los riesgos derivados de la
manipulación de determinados objetos o, en el caso del personal
sanitario, por infección".
Gente joven
La mayoría de las investigaciones europeas realizadas sobre el
mobbing destacan que afecta principalmente a personas con edades
comprendidas entre los 40 y los 49 años. Sin embargo, los
resultados preliminares del Barómetro Cisneros I -Cuestionario
Individual sobre Psicoterror, Negación, Estigmatización y
Rechazo en Organizaciones Sociales- dirigido por el profesor
Piñuel, han arrojado algunas variaciones. "Nosotros hicimos la
misma proyección de edades y hemos encontrado que el grupo más
afectado por este fenómeno son las personas menores de 30 años,
con una antigüedad media de un año y con contratos temporales o
de los denominados basura. Esto es totalmente diferente que en
otros países". Una explicación a este cambio podría ser que "en
España la legislación y la prevención laboral han favorecido que
los jóvenes estén en un entorno laboral precario".
Otra peculiaridad española es que las personas
que son objeto del mobbing son los que hace unos años se
denominaban JASP, acrónimo de joven, aunque sobradamente
preparado: "Dos tercios de la muestra han resultado ser jóvenes
acosados que tienen una formación superior a la que se demanda
para el puesto de trabajo". El estudio interpreta que estas
personas suponen una amenaza para compañeros y jefes de más edad
y con una formación menor.
Aunque resulte extraño, lo cierto es que el
trabajador que sufre acoso moral no lo padece del mismo modo en
una empresa privada que en la Administración pública.
Según apunta Piñuel, "en las empresas privadas
se busca que la persona se marche machacada de su puesto y que
lo abandone voluntariamente, o bien que la víctima tenga bajas
laborales continuadas, y el hostigador tenga la excusa perfecta
para acabar con él profesionalmente".
Público y privado
En el caso de las administraciones, el problema se complica
porque no se puede despedir a la persona y "es muy raro que un
funcionario público renuncie a su cargo". Por lo tanto se
mantiene en su puesto de trabajo más tiempo: "Esto se puede
resolver con un traslado voluntario de la persona a otra sección
o departamento. Sin embargo, lo más frecuente en estos casos es
que al trabajador que ha entrado en una baja continuada le den
una incapacitación laboral, a veces absoluta", explica Piñuel.
En el libro del profesor Piñuel se llegan a
clasificar hasta 45 modalidades diferentes de acoso moral. Según
este experto, "el problema tarda en identificarse una media de
15 meses entre las mujeres y 18 en los hombres".
Hasta el pasado mes de junio, la Organización
Internacional del Trabajo ofrecía datos en España de un 5 por
ciento de trabajadores con este mal, lo que supera las 800.000
personas. Sin embargo, un estudio de la Fundación Europea para
la Mejora de las Condiciones del Trabajo del año 2000 daba una
cifra del 9 por ciento de la población activa; "unos datos que
ya nos alarmaron", indica Piñuel.
Más datos
Pero las cifras arrojadas por el Barómetro Cisneros elevan este
porcentaje a un 11,5 por ciento, lo que demuestra que uno de
cada diez trabajadores españoles en activo está padeciendo o ha
padecido en los últimos seis meses mobbing.
Piñuel subraya que entre las personas que lo
han padecido durante un tiempo prolongado pueden quedar
secuelas: "Muchos de ellos no llegan a recuperarse del trauma
psicológico provocado por la pérdida de autoestima, y esto
aparece acompañado de diversas patologías psicosomáticas. Estas
personas pueden terminar suicidándose. Considero que un 20 por
ciento de los suicidios que se producen en España son causa del
mobbing".
La solución a este problema pasa por hacer
frente al acosador y sobre todo por "hacer público lo que está
ocurriendo. Además, hay que establecer sanciones y prevenir con
protocolos estas situaciones en las empresas", puntualiza
Piñuel.
El sector sanitario
En opinión de Iñaki Piñuel, "las cifras obtenidas en algunos
sectores como el sanitario, y en concreto entre el colectivo de
las enfermeras, pueden llegar al tercio. Es decir, una de cada
tres enfermeras ha sido en el último año víctima de un problema
de mobbing".
Entre el colectivo médico también se han dado casos y a pesar de
que en España no existe legislación al respecto, ya hay una
sentencia del Juzgado de lo Social número 2 de Madrid.
En el fallo, el juez condenó a un hospital a pagar una
indemnización de 9.549.432 de pesetas por tolerar los excesos de
un jefe de servicio hacia un médico que pidió la resolución de
su contrato laboral debido a una serie de actos lesivos de tipo
profesional realizados por su superior. Tales actuaciones
-privación de guardias y de docencia, entre otras- son
"incumplimientos injustificados" que dañaron "la dignidad
laboral del trabajador". El afectado fundamentó su demanda en el
artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores.