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En su ponencia, Rosa Peñasco, profesora de
derecho en la UNED y autora del libro “Mobbing en la Universidad”
calificó el mobbing:
"como un desierto de años en el que hasta
los lagartos te dan la espalda” y lo asemejó a la situación descrita
en la película de Alfred Hitchcock “Rebeca”, en la que la acosadora
llega incluso a intentar forzar el suicidio de la protagonista.
Para Rosa, el acosador no es el único
culpable, puesto que el acoso no sería posible sin el silencio de lo
que ella llamó “el rebaño mudo”.
Rosa está representada ante los tribunales
por la abogada Cristina Almeida, que ha presentado una querella
criminal contra su presunto acosador.
La querella fue archivada en primera
instancia pero la abogada ha ganado ahora el recurso ante la
Audiencia Provincial, lo que obligará al juez a practicar las
pruebas pertinentes.
El acoso laboral no está tipificado como
delito, pero la decisión de la Audiencia abre un camino para que se
pueda admitir la existencia de delito, fundamentado en el trato
degradante prolongado en el tiempo, con menoscabo de la integridad
moral de la querellante.
Almeida, que participó en el congreso,
considera una lástima que en las oposiciones a cátedra se evalúe
sólo el conocimiento y no se exija “ser una buena persona”.
Preguntada sobre el tipo de pruebas
necesaria para una querella criminal, Almeida indicó que han de ser
todas las posibles, incluyendo grabaciones (que pueden no ser
admitidas por el tribunal), actas, escritos, actuaciones evidentes,
testigos (cuando sea posible).
Además, Almeida explicó que si en un futuro
el mobbing llegara a considerarse discriminación se produciría la
“inversión de la carga de la prueba”, es decir, sería el acosador el
que debería probar que no se ha comportado incorrectamente.
En todo caso, el primer paso cuando alguien
se siente acosado ha de ser denunciarlo por escrito y con registro
de entrada ante las autoridades académicas correspondientes, ya que
esta denuncia puede ser necesaria para la defensa si el acosado,
fruto de la conspiración de los acosadores, termina sentado en el
banquillo.
La abogada quiso dejar patente la necesidad
de acudir a los tribunales al considerar que se gana en dignidad
incluso si no se gana el pleito. “Hay que denunciar la impunidad”,
añadió.
Fuentes:
Web Log Madrid
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