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RESUMEN INTRODUCCIÓN:
La 'presión por la excelencia', o tensión interna que fuerza a la
superación del estado actual, es un rasgo propio de la condición
humana, que se actualiza directamente mediante la creatividad, o de
manera vicariante indirecta, a través de los distintos aspectos del
interés, el aprecio o la aspiración hacia lo excelente.
Cuando esta presión por la excelencia
supera las posibilidades de expresión, pueden aparecer distintos
tipos de patología, de tipo neurótico, sicótico o adictivo.
En el polo opuesto, el defecto o inhibición
de la presión por la excelencia también origina patología de tipo
caracteríal, que hemos denominado :
-"trastornos de mediocridad".
El tipo 1 o forma simple es prácticamente asintomático,
caracterizado por hiperadaptación y falta de originalidad.
El tipo
2, forma inoperante o pseudo-creativa, añade rasgos pasivo-agresivos
y tendencias miméticas a reproducir las formas externas de los
procesos normales de actualización.
El tipo 3, o mediocridad
inoperante activa (MIA), es la forma más maligna, con exacerbación
de las tendencias repetitivas e imitativas, exagerada apropiación de
los signos externos de creatividad y excelencia, ansia de notoriedad
que puede llegar hasta la impostura, (pretender ser algo que no es)
y, sobre todo, intensa envidia hacia la excelencia ajena, que
procura destruir por todos los medios a su alcance.
SÍNDROME
MIA: El Trastorno por Mediocridad Inoperante Activa"
La psicometría tradicional persigue la determinación de los valores
medios de los diferentes rasgos de personalidad y funciones
mentales, con objeto de esclarecer las características normales de
la población general.
Saliéndose de esta corriente, Abraham Maslow, uno de los fundadores
de la Psicología Humanista, propuso estudiar la personalidad de
individuos excepcionales, convencido de que en ellos se presentan,
de manera anticipada, rasgos que serán generalizados en un futuro
estadio evolutivo de la humanidad.
En apoyo de su hipótesis, aporta Maslow dos tipos de observaciones:
-La irrupción ocasional en ciertos
individuos de episodios intensos de inspiración creativa y alto
rendimiento, que denominó 'experiencias punta'.
-el deseo de avanzar
en el desarrollo y perfeccionamiento espiritual, presente en la
mayoría de seres humanos de manera más o menos explicita, y que
Maslow interpreta como una percepción intuitiva del embrión de ese
futuro estado evolutivo.
La aspiración por la excelencia puede ser considerada como una
cualidad humana normal, independientemente del grado en que pueda
llegar a ser actualizada por cada individuo concreto. Como con todas
las pulsiones, su frustración puede desembocar en distintos tipos de
sicopatología.
Algunos de los trastornos descritos en individuos con alta presión
por la excelencia han sido el 'mecanismo psicodinámico progresivo de
la adicción', la 'psicosis creativa', un tipo de psicosis fásica
afín a las psicosis cicloides, y ciertas formas de neurosis.
Por otra parte, la ausencia total de todo tipo de interés, aprecio o
aspiración hacia lo excelente también puede dar origen a cierto tipo
de patología, que englobamos bajo el término general de trastornos
por mediocridad, y cuya descripción preliminar es el objetivo de
este trabajo.
El elemento común de los trastornos por mediocridad es el defecto o
inhibición de la disposición o actitud que hemos denominado 'presión
por la excelencia', y cuya presencia, más o menos operativa,
consideramos propia de la naturaleza humana.
Según las formas de asociación de este defecto con otros síntomas,
clasificamos los síndromes de mediocridad en tres tipos principales:
Tipo 1: Forma simple.
Constituye la manifestación más sencilla,
que no es grave, y puede fácilmente pasar desapercibida.
La mediocridad favorece la conformidad, y,
en muchas culturas, la conformidad asegura la felicidad.
El mediocre simple, aunque es incapaz de toda creatividad, puede
seguir caminos ya bien trazados, es un buen consumidor, se adapta
bien al mundo materialista en que vivimos, y, con un poco de
entrenamiento, puede llegar a reproducir en su conducta las formas
externas de procesos creativos de índole tanto artística como
científica.
Tipo 2:
Mediocridad inoperante.
Un poco más grave, en la que se presentan ya
algunas complicaciones susceptibles de dificultar una buena
adaptación.
Mientras que el mediocre simple sigue razonablemente las
directrices predominantes, sin esforzarse más allá de las mínimas
exigencias externas, en este segundo tipo se añaden elementos
pasivo-agresivos y una cierta tendencia a imitar los procesos de
actualización del sujeto normal.
Como esta actualización o 'manifestación de los constructos
del mundo interno en la realidad externa' (6) constituye la
operación principal de la presión por la excelencia, hemos
denominado al mediocre tipo 2 'inoperante', aunque también hubiera
sido apropiado llamarle pseudoperante. o Síndrome MIA 3 pseudo
creativo.
Al serle todo igual, y no distinguir lo bello de lo feo, ni lo bueno
de lo malo, el mediocre inoperante no siente inclinación por
propiciar progresos de ningún tipo, y todo aquello en lo que
interviene está condenado al estancamiento.
Como ocurre con muchos
trastornos de la personalidad, son las personas del entorno las que
sufren, más que el propio enfermo, que suele estar bastante
satisfecho de su inoperancia o pseudo creatividad.
El mediocre inoperante produce y estimula maniobras repetitivas e
imitativas, es más proclive al consenso que al descubrimiento, y
prefiere lo trillado a lo innovador.
En la mayoría de los casos,
esta patología no tiene grandes repercusiones sociales, excepto
cuando el mediocre inoperante ocupa puestos clave o de cierta
responsabilidad.
En estos casos, la organización que lo padece empieza pronto a dar
muestras de parálisis funcional progresiva, generalmente acompañada
de hiperfunción burocrática, con la que se intenta disimular la
falta de operatividad.
Tipo 3: Mediocridad Inoperante Activa.
Abreviadamente, síndrome MIA. Es la
variante realmente maligna, tanto por sus efectos como por sus
peligrosas tendencias destructivas e invasivas.
En primer lugar, el
individuo afecto de MIA desarrolla fácilmente una gran actividad,
inoperante, por supuesto, acompañada de un gran deseo de notoriedad
y de control e influencia sobre los demás, que puede revestir de
tintes casi mesiánicos.
Cuando se desenvuelve en ambientes
académicos, por otra parte muy susceptibles a la infección por MIA,
adopta poses de maestro, sin ningún mérito para ello, fenómeno bien
descrito por Oliva.
El MIA tiende a infiltrar organizaciones complejas, particularmente
aquéllas que ya están afectadas por algunas de las formas menores
del síndrome.
Fácilmente puede llegar a encapsularse en pequeños grupos o comités
que no producen nada, pero que se asignan funciones de 'seguimiento
y control' que les permite entorpecer o aniquilar el avance de
individuos brillantes y realmente creativos.
El MIA que tiene algún poder en puestos burocráticos tiende a
generar grandes cantidades de trabajo innecesario, que activamente
impone a los demás, destruyendo así su tiempo, o bien intenta
introducir todo tipo de regulaciones y obstáculos destinados a
dificultar las actividades realmente creativas.
Por otra parte, el Mediocre Inoperante
Activo es particularmente proclive a la envidia, y sufre ante el
bien y el progreso ajenos. Mientras que las formas menores presentan
simplemente incapacidad para valorar la excelencia, el MIA procura
además destruirla por todos los medios a su alcance, desarrollando
sofisticados sistemas de persecución y entorpecimiento.
Nunca reconocerá, por ejemplo, los méritos
que un individuo brillante realmente reúne para lograr un premio o
posición, sino que atribuirá todo éxito ajeno a relaciones con
personas influyentes o injusticias del sistema.
De la misma manera, fácilmente callará
cualquier información que permita valoraciones positivas sobre
otros, mientras que amplificará y esparcirá todo rumor o dato
equívoco que invite a la desvaloración y desprestigio de esas mismas
personas
NOTA
de
acosolaboral.net :
El Síndrome MIA es la
explicación de como un ser perverso pueden destruir a otra persona
de manera sistemática sin sentir el menor sentimiento de culpa.
Fuentes del Artículo:
Sitio Web Acoso moral org. Agradecemos a Marina Pares su enorme
trabajo por la lucha de esta lacra. Desde aqui nuestro
agradecimiento y consideración.
Sitio Web Mobbing.nu. Agradecemos a sus creadores y
webmasters, por su encomiable labor de recopilación y tratamiento de
la información que realizan.
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