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Jordi Garrido
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Jordi Garrido i Pavia, autor del libro 'Maldito Trabajo',
analiza hoy el acoso al empleado en el Aula de El Correo «La
reacción de las personas que sufren el maltrato laboral se
asemeja a la que experimentan aquellas que padecen el
doméstico», asegura Jordi Garrido i Pavia. «El trabajador
sometido se deprime, cree que la agresión está justificada e,
incluso, puede entrar en un bucle negativo si no es consciente
de la realidad de la situación».
Este profesor de Estrategia Comercial y Marketing en la
Universidad Autónoma de Barcelona y de La Salle Business
Engineering School habla hoy de los problemas derivados de una
insana atmósfera laboral, caso del 'mobbing' y el 'urn out', en
un nuevo encuentro del Aula de El Correo de la Fundación Vocento
que tendrá lugar a partir de las 20.15 en el Salón El Carmen de
Bilbao. El acto cuenta con la colaboración de Ediciones Granica.
Según algunas estadísticas, una quinta parte de los empleados
sufre maltrato psicológico, aunque el ponente alega que el
número es mayor porque otros muchos desconocen la naturaleza del
padecimiento experimentado.
El 'mobbing' puede ser descendente, es decir, practicarse desde
la autoridad al subordinado, o a la inversa, y también llevarse
a cabo entre compañeros. «Hay de todo, aunque abunda este último
y puede deberse tanto a envidia personal o profesional, como a
conflictos de caracteres o rechazo por rasgos físicos o de
orientación sexual», señala y alude a la posibilidad de que
quienes han fracasado en una promoción pueden volverse contra el
ganador intentando hacerle la vida imposible a pesar de tratarse
de un superior.
El 'burn out' o síndrome de estar quemado es un
estado de ánimo al que se puede llegar por diversas razones,
tanto de índole personal como por influencia exterior, y su
persistencia genera problemas psicosomáticos. «A veces, ocurre
que hay sujetos que se obsesionan con las pequeñas cosas, pero
también ocurre que la dirección no es la adecuada y provoca el
desplome».
El experto advierte que los trabajadores han de venir motivados
de casa. «No es misión de los directivos alentarlos,
pero sí resulta imprescindible que no los desmotiven, lo que
ocurre a menudo cuando no existe comunicación entre unos y
otros», explica el autor de '¡Maldito
trabajo!', un libro recientemente editado que aborda esta
problemática.
En su opinión, los gestores, frecuentemente, no son conscientes
de la responsabilidad social de su cargo. «Para muchos, el poder
es un fin y, una vez que lo consiguen, dejan aflorar aquellos
rasgos más básicos y se comportan como quieren, no son
conscientes de la repercusión de su proceder en la salud mental
de la plantilla», lamenta.
El ambiente en el trabajo se enrarece habitualmente en periodos
de crisis como el que vivimos. Cuando bajan las ventas y los
objetivos empresariales se vuelven irrealizables cunde el
desánimo. «Entonces, recurrir a este tipo de presión es una
forma de ahorrar indemnizaciones».
Normas de prevención
El combate del 'mobbing' resulta más complejo en la empresa
privada que en la pública. «A los funcionarios no se les puede
echar por lo que ha sido una herramienta muy habitual para que
ellos soliciten el traslado», indica Garrido, aunque reconoce
que siempre resulta difícil probar su existencia.
El especialista aconseja anotar cada episodio de maltrato y
señala que la prolongación durante seis meses de tales prácticas
ya atestigua su existencia, aunque el plazo se reduce cuando la
presión es intensa. Garrido aboga porque dicha forma de
violencia se combata con normas claras incluidas en los sistemas
de prevención de riesgos laborales.
Generalmente, para quienes son testigos de este tipo de
agresiones la solidaridad no tiene cabida. «Ves que se ceban con
un compañero y te apartas, temiendo que si intervienes tu puesto
de trabajo también peligre», arguye. «En estos contextos, el
debate ético es muy complicado».
Artículo
publicado en http://mobbingopinion.bpweb.net/a>
Artículo recogido en violencia en el trabajo. blogspot
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